Las lesiones en el Rugby

Practicar cualquier deporte siempre conlleva el riesgo de sufrir una lesión. Este daño dependerá de las exigencias de la actividad que se realice. Por ejemplo, es común que los beisbolistas sufran lesiones en el hombro, futbolistas y maratonistas tienden a lesionarse en rodillas y tobillos y ¿quién no ha oído hablar del “codo de tenista”?, una lesión producida por el contacto de la pelota con la raqueta. Sin embargo, todos estos problemas pueden prevenirse en gran parte con la correcta enseñanza de las técnicas específicas para cada movimiento, la recuperación apropiada y fortalecimiento muscular del atleta.

Según World Rugby un lesión es: “Cualquier dolencia física que sea causada por una transferencia de energía que exceda la capacidad del cuerpo de mantener su integridad estructural y/o funcional, sufrida por un jugador durante un partido de Rugby o un entrenamiento de Rugby, independientemente de la necesidad de atención médica o exclusión de las actividades en el Rugby. Una lesión que provoque que el jugador reciba atención médica se denomina ‘lesión con atención medica’ y una lesión que provoque que un jugador no pueda participar plenamente en futuros partidos o entrenamientos de Rugby se denomina ‘lesión con interrupción de actividad’ ”.

El rugby, practicado como deporte de alta competencia, requiere de atletas física, mental y técnicamente preparados para soportar la continuidad del juego. La variedad de destrezas que convergen en este deporte, involucran a cada músculo presente en la fisonomía del ser humano. Esto por supuesto aumenta el riesgo de sufrir lesiones.

Un entrenador de rugby debe conocer muy bien a sus atletas y preparar con antelación sus ciclos de entrenamiento. Este debe incluir una pre temporada donde se trabaje el fortalecimiento de los grandes grupos musculares de la anatomía humana: gemelos, cuádriceps e isquiotibiales, los abdominales, lumbares, pecho, los deltoides, dorsales, bíceps, tríceps y trapecios, entre los más importantes, que junto al debido entrenamiento técnico, minimizará los riesgos de sufrir lesiones de gran envergadura.

En Rugby podemos clasificar las lesiones en dos tipos:
1. Daños o sobrecarga del tejido muscular, tendones y ligamentos inherentes a la realización del ejercicio físico (traumatismo indirecto). Este tipo de lesiones suelen suceder por un movimiento brusco o mal ejecutado que genera una distensión o elongación incorrecta del músculo. En casos más extremos “el tirón” puede venir acompañado por desgarro o ruptura muscular. Este tipo de lesiones producen dolor, inflamación y dificultad para movilizar la zona afectada.

  1. Lesiones producidas por el contacto con el suelo o con otro jugador (traumatismo directo). Este contacto puede originar una contusión, una ruptura de la piel o la fractura de alguna estructura ósea. Suceden de manera repentina y en su mayoría durante el tackle o post tackle.
    Una lesión puede no parecer grave a simple vista, sin embargo, Los síntomas pueden aumentar con el tiempo, más aún si no es tratada al momento. No se debe subestimar ninguno de los síntomas o quejas de un jugador, así diga que no es nada. Si se observa dificultad para realizar movimientos básicos o presenta expresiones de dolor más allá de lo “normal”, se debe consultar al fisiatra inmediatamente. Toda lesión debe ser atendida de inmediato y cuidadosamente. En especial las que afectan al cráneo o cuello.

Evitar lesiones a toda costa

Esta es la premisa de cualquier entrenador de Rugby. Vivimos siempre bajo el estigma del “deporte violento” y por Dios que queremos cambiar ese paradigma. World Rugby constantemente adapta las reglas en pro de la seguridad de los jugadores, pero la mejor manera es preparar concienzudamente al atleta y prevenirlas desde un inicio.
La estrella en la prevención de lesiones está compuesta por 5 vértices:

  1. Calentamiento adecuado (general y específico)
  2. Elongación adecuada (estática y balística)
  3. Entrenamiento adecuado (físico, técnico y psicológico)
  4. Recuperación adecuada
  5. Nutrición adecuada

Calentamiento adecuado

Consiste en elevar gradualmente el ritmo cardíaco, aumentar la temperatura corporal e irrigar los grandes grupos musculares antes de participar en una actividad física mas intensa. Actividades generales como trotar, montar la bicicleta estática o caminadora pueden ayudar a cumplir esta tarea.

El calentamiento específico se refiere a la realización de dinámicas inherentes al juego, pero en menor intensidad. En el caso del Rugby se puede calentar pasando pelotas, haciendo contacto con el suelo, con escudos de choque o con otro compañero. También se acostumbra practicar las formaciones fijas (scrums y lineouts) y moviles (rucks y mauls). Un buen calentamiento específico afecta directamente al desenvolvimiento del atleta durante el juego, ya que cumplen con las funciones del calentamiento general y además permite eleva la psique del jugador a la vez que afina su coordinación neuromuscular y lo prepara a los embates físicos y psicológicos del juego.

Generalmente el calentamiento específico se intercala con estiramientos dinámicos o balísticos

Elongación adecuada

El propósito de la rutina de elongación es mejorar el rango de movimiento de una articulación o de un grupo de éstas y mejorar la flexibilidad, lo que reduce las lesiones. Existen tres métodos de elongación que se pueden utilizar:

1. Elongación estática: elongación lenta, llega a causar incomodidad. El ejercicio se mantiene durante periodos prolongados de tiempo. Entre 30-40 segundos, con 3-4 repeticiones.
2. Elongación balística: movimientos repetitivos de saltos. Son efectivas, pero conllevan un mayor riesgo de provocar lesiones.
3. Facilitación neuromuscular propioceptiva (FNP): comprenden una combinación de contracción y relajación de músculos antagonistas, generalmente con una fase de contracción de 10 segundos, seguida por una fase de relajación de 10 segundos. Las técnicas de elongación FNP son más efectivas que la balística o la estática, pero la desventaja es que se necesita un compañero para llevar a cabo esta técnica.

Entrenamiento adecuado

Comprende entrenamiento de resistencia, intervalos de alta intensidad, reforzamiento de los músculos, flexibilidad, agilidad, entrenamiento de habilidad visual y entrenamiento técnico en campo.

Recuperación adecuada

La recuperación adecuada después del entrenamiento y de la competencia es esencial si se quieren prevenir lesiones. Esto se logra con un periodo de relajación posterior al ejercicio, masajes, suficiente descanso y sueño, relajación psicológica y nutrición óptima durante el periodo posterior al ejercicio. Aquí también es importante la planificación a cargo del entrenador, controlando el desgaste físico en las sesiones de entrenamiento durante periodos competitivos y otorgando suficiente tiempo de reposo a los atletas.
La competencia a nivel profesional ha impulsado varios estudios en la búsqueda de reducir el tiempo de recuperación. Enzimas y complementos nutricionales han surgido por doquier. Entre ellos destaca la crioterapia o terapia del frio. El jugador pasa por tres cámaras, la primera a -10º C, la segunda a -60ºC y la tercera a -110º centígrados por un corto período de tiempo. Esta técnica la logrado acelerar el proceso de desaparición del dolor muscular después de un esfuerzo extremo. Sin embargo, no todos contamos con esa tecnología así que la inmersión en piscinas con agua helada o la aplicación directa del frio en los músculos más afectados puede ser de gran ayuda.

Preparación psicológica adecuada

La prevención de las lesiones causadas por deportes es posible si se logra encontrar el punto medio entre la sobre preparación y la falta de preparación.
La sobre estimulación genera una pérdida de concentración, lo que predispone al atleta a sufrir lesiones por esfuerzo excesivo o descontrolado. La falta de preparación mental podría llevar a un descenso en la concentración durante el calentamiento y el estiramiento. El atleta podría llegar a tener un tiempo de reacción muy lento o ver reducida su capacidad de toma de decisiones, factores que aumentarán el riesgo de sufrir lesiones en un deporte como el Rugby.

Nutrición adecuada

La nutrición óptima antes y después de un desgaste físico de magnitud (llámese entrenamiento o competencia), asegura un desempeño y una recuperación óptima. Además ayuda a prevenir lesiones y a la pronta regeneración del tejido musculoso deteriorado.
El consumo adecuado de carbohidratos, proteínas, vitaminas, minerales y otros nutrientes, conjuntamente con la constante reposición de fluidos, aseguran el correcto funcionamiento muscular y cognitivo del atleta.

Es importante recordar que el uso de protección avalada por World Rugby (Shoulder pads, scrum caps, protectores bucales, entre otros) y aplicar vendajes en ciertas articulaciones contribuyen a disminuir las lesiones en los jugadores.

Tipos de lesiones frecuentes en rugby:


Lesiones de hombro:

  • Luxación o Subluxación Acromioclavicular: consecuencia de caída con brazo adosado al cuerpo y choque del hombro contra el suelo.
  • Luxación Esternoclavicular: por compresión lateral forzada.
  • Luxación Escápulo –Humeral: por caída sobre mano o codo con el brazo en elevación.
  • Fractura de clavícula: por caída o choque sobre el hombro como consecuencia del tackle.
  • Lesiones de cara/cráneo:

  • Fracturas nasales: Consecuencia de traumatismo directo.
  • Fractura de malar: consecuencia del choque de la cara con la rodilla en el tackle de frente
  • Fractura de maxilar Inferior: Han disminuido como consecuencia del uso masivo de los protectores bucales.
  • Condritis Auricular: Frecuente en 2ª y 3ª líneas como consecuencia del roce producido al formar el scrum.
  • Traumatismo de Cráneo: Producto de contusión directa o indirecta. Puede ser con o sin pérdida de conocimiento. En los que desencadenan pérdidas de conocimiento, se debe retirar al jugador de la cancha y por ningún motivo debe volver al campo de juego al recuperar la misma.
  • Lesiones de rodilla:

  • Lesiones Meniscales: por rotación brusca de rodilla.
  • Ruptura Ligamentaria: Consecuencia de traumatismo violento sobre región lateral de rodilla.
  • Lesiones de codo:

  • Luxaciones: por caídas con el codo en hiperextensión.
  • Fracturas de Cúpula Radial: asociadas con luxación de la cabeza radial y el codo.
  • Fractura de Olécranon: Es fractura intraarticular y si el fragmento es muy grande, produce luxación anterior de codo.
  • Lesiones de mano:

  • Mallet finger (ruptura del extensor sobre falange distal): El dedo se halla en extensión, traumatismo, produce flexión pasiva brusca.
  • Luxación Falángica de los dedos: por la hiperextensión de los dedos.
  • Fractura de Bonnett: Fractura intraarticular de la base del ler. metacarpeano
  • Fractura del cuello del 5º metacarpeano: Consecuencia de golpe directo con puño cerrado.
  • Lesiones vertebrales:

  • Patología lumbar: Producidas por contracturas musculares extensas en región. Más en 1ª y 2ª líneas como consecuencia del Scrum.
  • Lumbociáticas: producidas por hernias discales que comprimen la salida de raíces nerviosas.
  • Lesiones de tobillo:

  • Esguince de tobillo: por stress en varo forzado del pié sobre tobillo.
  • Ruptura Ligamentaria: por tener el pie fijo en la tierra y girar el cuerpo en el sentido contrario.
  • Fractura de tobillo: Se pueden deber a diferentes mecanismos de producción, dependiendo de la dirección de la fractura.
  • Lesiones de columna cervical:

  • Mecanismo en flexión: Se produce en la entrada al Scrum, al derrumbarse el mismo y al chocar con la cabeza en Maul y Rucks.
  • Mecanismo en Extensión: Se produce por tackle alto.
  • Lesiones en la parrilla costal:

  • Fractura costal o lesión del cartílago intercostal: Traumatismo directo. Compresión durante el scrum.
  • Lesiones musculares:

  • Contracturas: Posterior a esfuerzos musculares intensos, eventualmente con calambres.
  • Distensión muscular o desgarro fibrilar: Ruptura fibrilar o incompleta de un músculo. Más frecuente isquiotibiales.
  • Desgarro fascicular: Ruptura Muscular Completa.
  • Ruptura tendinosa: consecuencia de una contracción violenta asinérgica o inesperada de un músculo.

Cómo actuar frente a una lesión


Reducir el sangramiento y la hinchazón después de una lesión
Protección:
-Los cortes y heridas deben ser cubiertos.
– Proteger el área lesionada de lesiones adicionales, aplicando las tablillas, almohadillas o vendajes adecuados
– Usar muletas si es necesario y no cargarse en el área lesionada

Descanso
– El descanso implica que descanse la parte lesionada y no todo el cuerpo
– Reducir el estrés que ha caído sobre el área lesionada

Hielo:
– El hielo actúa como analgésico
-Reduce el sangramiento y el edema (hinchazón)
– Se usa durante al menos 72 horas después de producirse una lesión aguda y durante cualquier periodo de tiempo, mientras la hinchazón sea visible
– Aplicar durante aproximadamente 15 minutos. Si se deja durante demasiado tiempo, se puede quemar la piel
– El hielo se debe aplicar varias veces al día
– El hielo no se debe aplicar directamente sobre la piel
– El hielo debe comprimirse contra el área lesionada

Compresión:
– Controla la hinchazón inicial
– Reduce mecánicamente la cantidad de espacio intracelular en el que puede ocurrir la hinchazón
– Una venda elástica o ajustable puede servir como compresor para el área lesionada
– Se puede dejar puesta durante 72 horas continuas, siempre que no estén demasiado apretadas
– Si se produce dolor debido a la hinchazón, la venda debe mantenerse suelta (asegurándose de que la circulación adecuada continúe llegando a las otras áreas del cuerpo)

Elevación:
– El área lesionada debe elevarse, esto ayuda a drenar el exceso de inflamación del sitio lesionado
– Mientras más se eleve el área, más efectivamente se reducirá la hinchazón
– Durante las primeras 72 horas, la elevación debe ser lo mayor posible
– La elevación también se puede efectuar mientras la persona duerme, al poner el pie sobre una almohada o elevando un poco la cama

Diagnóstico:
El diagnóstico precoz y el correcto manejo constituyen la ruta más rápida para la recuperación.
Ante cualquier lesión que persista por más de 24 horas se debe consultar a una persona calificada, un doctor, un fisioterapeuta o un kinesiólogo. Antes de que un jugador vuelva a practicar rugby, debe recuperarse totalmente y rehabilitarse de cualquier lesión.
Las prevenciones explicadas anteriormente reducen el riesgo de tener una lesión, pero siguen habiendo posibilidades. Hay golpes que pueden llevar a lesiones importantes por caer mal, o por golpear justo en un lugar débil.